Transición de la colaboración interna a la cocreación con socios y clientes.

Durante las últimas dos décadas, el CRM ha sido una «fortaleza». Era un sistema cerrado, accesible únicamente para los empleados internos de una organización. Su propósito era recopilar información  sobre  clientes y socios, manteniendo esos datos a salvo tras un cortafuegos. Si bien esto satisfacía las necesidades de la dirección interna, creaba una desconexión fundamental: las personas a las que se referían los datos —los clientes y socios— quedaban excluidas del proceso.

En la economía digital moderna, la plataforma está reemplazando a la fortaleza tradicional  . Entramos en la era del  CRM extensible , donde la colaboración trasciende los límites de la oficina. Las empresas con visión de futuro están abriendo sus entornos CRM a agentes externos, invitando a socios e incluso clientes a participar directamente en el ciclo de vida de un producto o servicio. Este cambio de la «recopilación de datos» a la  «cocreación»  está redefiniendo la fidelización, acelerando la innovación y transformando el CRM en un ecosistema compartido de valor.

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