Amanda Axiak, una madre de Gales, enfrenta el dolor de haber perdido a su hija Alicia-Adele, de 11 años, apenas 15 días después de que despertara con un brazo entumecido. Horas más tarde, la sensación se extendió a su rostro y una pierna, por lo que fue llevada de urgencia al hospital.
Tras varios exámenes, los médicos le diagnosticaron un glioma difuso de la línea media (DIPG), un agresivo tumor cerebral infantil que no tiene cura ni posibilidad de cirugía. Aunque este tipo de cáncer suele dar una expectativa de vida de entre ocho y doce meses, el estado de Alicia empeoró rápidamente y falleció el 25 de abril de 2025, solo 13 días después del diagnóstico.
Tras la tragedia, su madre inició una campaña para recaudar fondos destinados a la investigación de tumores cerebrales infantiles y pidió mayores inversiones en estudios y tratamientos.